Habitos de alimentación saludables

Ya lo dijo Hipócrates: “Que el alimento sea tu mejor medicina y tu mejor medicina sea tu alimento”. La alimentación es la base del equilibrio de nuestra salud. Cuando la alimentación es incompleta y desequilibrada, el cuerpo responde con intolerancias alimentarias, indigestiones, problemas en la piel…

Éstos son algunos consejos que nos ayudarán a alimentarnos de manera adecuada:

– Elige productos ecológicos, contienen muchos más nutrientes y no
poseen sustancias químicas que nuestro organismo necesitará
procesar y eliminar. Que lo prefiramos biológico no es una moda, es una virtud. Siempre que puedas, es preferible la alimentación biológica para evitar más sustancias tóxicas, como pesticidas o herbicidas, en nuestro organismo.

-Incluye fibra en tu dieta, evita consumir alimentos refinados. Consume cereales integrales como: el arroz, el trigo, la cebada, el centeno, la espelta… ya que aumentan la saciedad, facilitan el movimiento del intestino y evitan el estreñimiento.

– Convierte la fruta y la verdura en el primer plato. La fruta si se toma antes produce saciedad por su aporte de fibra, evitando una ingesta excesiva posterior. Además evitarás posibles dificultades digestivas, consecuencia de la fermentación de los azúcares.

– Consume más legumbres, son una fuente extraordinaria de proteínas.  Se pueden consumir en invierno en plato de “cuchara” como guisos calientes o sopas  y también en verano a modo de ensaladas.  Si a las ensaladas de siempre les agregas alubias, lentejas o garbanzos tendrás una opción muy rica y saludable de comer legumbres.

– Incorpora un puñadito de frutos secos y semillas cada día. A pesar de su aporte calórico los frutos secos son recomendados incluso en dietas, por su gran aporte en ácidos grasos saludables. Incorpóralas en tu dieta en cantidades muy pequeñas: 3 nueces al día o 7 almendras  por ejemplo.

– Respecto a la sal conviene saber que los platos procesados contienen una gran cantidad de sodio, por lo que no hay que añadirles más sal. Para no abusar de ésta se pueden condimentar los platos con especias y cuando la utilicemos ha de ser sal marina sin refinar.

– Evita alimentos ricos en azúcares como refrescos, aguas de sabores, golosinas o chocolates entre otros. Y cuando hagas tus dulces o para endulzar el café o infusiones sustituye el azúcar por estevia o miel.

– Consume más pescado, preferiblemente los de menor tamaño, ya que contienen menos metales pesados. Evita si puedes el atún, el emperador y la panga.

– En cuanto a la carne, te diré que cuando consumes un filete de vaca o pollo también comes las hormonas con las que los han alimentado. La carne, mejor ecológica y en menor cantidad. La carne en exceso no es tan saludable, ya que contiene los antibióticos, las hormonas y el nitrito que le han introducido al animal para ganar peso rápidamente.

– Evita  el consumo de leche. Se ha demostrado que a muchas personas les sienta mal tomar lácteos (leche, yogur, queso…). Si puedes, incorpora un sustituto como la leche sin lactosa, leche de almendras, quinoa, arroz o avena.

– Evita también los fritos y verás cuánto mejor te sienta la comida. Los alimentos mejor cocinarlos a la plancha, hervidos, al vapor o a la brasa. Cuando cocines, procura no hacerlo a más de 48 ºC, ya que las altas temperaturas matan, literalmente, las enzimas que contienen
los alimentos.

– Introduce las algas y los productos fermentados en tu dieta. Son una gran fuente de probióticos que ayudan a restaurar el equilibrio de bacterias en nuestro sistema digestivo y mejoran la absorción de nutrientes, vitaminas y minerales.

– Bebe agua, es sumamente importante y mejor si es de mineralización débil. Una buena costumbre sería beber un vaso de agua nada más levantarte (si es templada y con el zumo de un limón mejor, ya que además de hidratarte ayudarás a tu organismo a alcalinizarse ya desde primera hora) y el resto de los vasos los puedes repartir a lo largo del día como mejor te venga, hasta beber 1,5 o 2 litros. Otra buena costumbre sería beber un vaso 1/2 hora antes de las comidas principales, así no se diluyen las enzimas de los alimentos.

– El aceite, mejor que sea virgen extra de primera presión en frío, ya que en su elaboración no existe el proceso químico que necesitan los aceites refinados. Es el aceite de mayor calidad, de mayor sabor e intensidad. Nunca debe sobrepasar los 0,8º de acidez y su nota de cata cualificada debe ser de 6,5 o mayor.

– Evita las grasas saturadas, ya sean de procedencia animal o trans, como la bollería industrial y productos preparados o congelados. Están muy  buenas y son más fáciles de preparar y de comer ,es cierto, pero a nuestro cuerpo le cuesta mucho más eliminar estas grasas y normalmente las retiene en las arterias y en los michelines.