El poder de nuestros pensamientos

Cuidar nuestros pensamientos puede tener una incidencia directa con nuestra salud. Si no cuidamos nuestros pensamientos la bioquímica de nuestro organismo seguirá un patrón equivocado y nos inundará de toxinas que nos debilitarán primero emocionalmente y después orgánicamente.

Si permitimos que las tensiones de cada día nos mantengan en un estado de estrés o alerta,  nuestro hipotálamo responderá segregando sustancias químicas que colocarán a nuestro organismo en modo ataque-huida ante el peligro, por ello ante una situación de vida o muerte. 

Esa actividad del hipotálamo se vuelve autodestructiva cuando se experimenta de forma continuada y ello destroza nuestro cuerpo por intoxicación bioquímica, dado que ningún organismo puede vivir permanentemente en estado de shock o peligro.

El cuerpo tensiona músculos, se prepara para la huida, redirige la circulación sanguínea para atender una supuesta amenaza que no existe y todo ello hace que  nuestro sistema inmunitario se desgaste y no pueda responder a ataques que en condiciones normales puede combatir eficazmente.

Por lo tanto sabiendo el proceso (pensamiento – hipotálamo – envenenamiento del cuerpo – destrucción del sistema inmunitario) podemos también invertir el proceso.

Pensamientos de confianza, amor, seguridad, tranquilidad, calma, paz, alegría… inician una secuencia totalmente opuesta a la que da lugar a las enfermedades. En este caso el hipotálamo produce endorfinas placenteras, de calma y tranquilidad, y así nuestro sistema inmunológico puede hacer su trabajo de manera eficiente, el riego sanguíneo sigue el modelo y ritmo óptimos, y nuestros órganos operan bajo condiciones perfectas.

Tu salud y calidad de vida están en juego, está en tu mano hacer los cambios oportunos para que mejoren