Algunos consejos para manejar el estrés

El estrés es uno de los mayores causantes de infinidad de patologías, de ahí la gran necesidad de aprender a convivir con él y reducirlo al máximo.

Es una reacción natural y automática de nuestro cuerpo y nuestra psique frente a estímulos ambientales.  En sí mismo es bueno porque nos ayuda a estar alerta y nos aporta la capacidad de pasar a la acción, pero en exceso puede llevarnos a la enfermedad.

Estrés y ansiedad a veces se usan como sinónimos, pero a grandes rasgos, el estrés es una situación o un proceso, mientras que la ansiedad es la respuesta emocional que se desprende de la situación de estrés.

El estrés crónico es una reacción (a menudo no muy consciente) a un estilo de vida que nos mantiene en un estado permanente de exigencia e hipervigilancia.

La ansiedad es un mecanismo necesario de adaptación, una reacción frente a la vida, tan necesaria como el sistema digestivo, por ejemplo. Sin embargo, cuando sobrepasa determinados límites y vivimos una situación de mucho estrés, esta ansiedad se dispara y se convierte en un problema de salud, impide el bienestar e interfiere notablemente en las actividades sociales, laborales, o intelectuales.

¿Cómo regular el estrés?

Nuestro nivel de salud general también influye en el estrés, ya que si no dormimos las horas necesarias y comemos mal, tendremos menos fuerza y menos recursos para afrontar cualquier situación de estrés. De ahí que la correcta alimentación, el ejercicio físico y el disfrute del tiempo libre sean aspectos tan importantes para la salud.
Lo primero: prevenir y, en función del grado de estrés, hacer frente a la situación, reconducirla, replantearla, aprender a convivir con ella.

Éstas son algunas pautas que pueden ayudarte:

– Aprende a decir «no» y evita las personas y situaciones que te estresan.  Si no puedes, limita el tiempo que les dedicas.

– Organiza tu tiempo, prioriza tus actividades y expectativas, y busca realizar aquellas que te permitan renovarte física y psicológicamente.

– Quizás te convenga hacer un descanso, unas mini vacaciones o cada día hacer algo de deporte y adoptar el hábito de la relajación.

– Busca tu propio tiempo para la diversión y la relajación. Hay infinidad de maneras para relajarse: pasear, tomar un baño, escribir, pintar, jugar con tu mascota, leer, escuchar música, recibir un masaje…

– Da voz a tus emociones, exprésalas porque ellas también tienen cosas que decir. Guardarse los sentimientos no es bueno, ya que puede aumentar el resentimiento.

– Cuando el motivo de estrés no se puede cambiar, intenta cambiar tú. Adáptate a la situación cambiando tu actitud y tus expectativas. Esto te hará recuperar el control desde una perspectiva positiva.

– Ríete, la risa es un buen antídoto contra el estrés, ya que al reírnos
aumentamos nuestro ritmo cardíaco y relajamos nuestros músculos
liberando tensión. Reír también genera endorfinas, un analgésico natural contra el dolor.

– Recuerda respirar profundamente, es el primer impulso para la relajación.

– Haz ejercicio. Caminar rápido, pasear lentamente, correr, nadar…

– Mantén una dieta saludable evitando la cafeína, el alcohol y las drogas, ya que son una salida fácil pero sólo temporal del estrés.

– Sobre todo, duerme, dormir regenera. El cerebro humano necesita unn mínimo de 6 horas de sueño para funcionar adecuadamente. El cansancio aumenta el estrés.

– Rodéate de buena gente y con buena onda. Las buenas relaciones sociales son muy importantes para gestionar nuestro estrés y, por consiguiente nuestra salud. Déjate contagiar por el bienestar y las sonrisas de quienes te rodean: personas que te quieran, que sean alegres, positivas, que te enriquezcan, te motiven…

– Elige bien tus relaciones. A veces, sin ser conscientes, nos rodeamos de personas que nos aportan mucho, nos ilusionan, nos emocionan. Otras veces, nos encontramos con personas que nos “roban la energía”. En tus manos está elegir bien para favorecer tu estado de ánimo o como mínimo, que nadie te lo estropee.